Diario del CM ¿De dónde venimos?

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“El futuro era ahora, viejo”

Decir que somos CM es algo complicado, siempre, o casi siempre, escuchamos comentarios como “Trabajas en Facebook”, “¿Eso es un trabajo?”, “¿Te pagan por publicar? Yo lo haría gratis”, y mi favorito: “Mi sobrino lo hace gratis, él le sabe más”. Toparnos con esta clase de “declaraciones” ya nos causan risa; ya saben, al mal tiempo, buena cara (o algo así). Si analizamos el problema, podemos ver que las personas no saben nada del cómo surgimos, pero más importante, por qué lo hicimos. Nuestro «boom» se sitúa después de la creación de las páginas corporativas de Facebook, allá por el 2008. Las cuentas personales evolucionaron a escaparates virtuales en los que los usuarios le dábamos «seguir» a cierta página para empezar a recibir sus noticias. Facebook siempre ha tratado de ser accesible para todos, por lo tanto, es sencillo decir que su diseño hizo que el mundo volteara y pensara en abrir su perfil. Con el tiempo, la configuración, su amplia oferta de métricas y estadísticas causaron un éxodo de páginas para empresas (desde las transnacionales hasta negocios familiares), organismos (públicos y privados) y personajes famosos.

Rápidamente las grandes empresas se dieron cuenta de algo, el «nivel de los usuarios» en redes sociales no era suficiente para manejar, comprender y, sobre todo, sacar provecho. Así es como surgimos, los «community manager» (CM) nacimos como una necesidad. Lentamente tomamos los organigramas de las compañías, nos hicimos el centro. “El futuro era ahora, viejo”. Nos hicimos tan indispensables, tan necesarios que evolucionamos (y revolucionamos la industria). La demanda creció y eso, la proliferaron de los cursos de especialización. Sí, esos cursos de un mes, y hasta los de dos años (porque los había). 

 

No es un trabajo para cualquiera

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